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Welcome to the “Kobe-Pass-System”

Los Angeles Lakers están haciendo una de las peores temporadas de su historia con uno de los mejores equipos de siempre. Los fichajes del 2 veces MVP Steve Nash y del pivot dominante de la liga, Dwight Howard, presagiaba un camino de rosas de los angelinos y les colocaba en lo más alto de los candidatos al anillo. Nada más lejos de la realidad. Con un récord negativo de 19-25, los Lakers se sitúan en 10ª posición de la Conferencia Oeste, empatados con los Mavericks y a 6 victorias del 8º puesto que les permitiría entrar en Playoffs, ocupado por los Houston Rockets.

El aficionado laker sólo tiene la opción de agarrarse a un clavo ardiendo y esperar que la cosa pegue un cambio de 180º grados y ganar casi todo lo que queda hasta que finalice la temporada para no quedarse fuera de PO, algo que no ocurre desde la temporada 2004/05, con un equipo formado por jugadores como Chucky Atkins, Devean George, Brian Grant o Stanislav Medvedenko… Para echarse a llorar.

Está claro que el estilo de juego propuesto por Mike D’Antoni no ha calado en los jugadores y no ha dado resultado; que Dwight Howard no está a su nivel y en ocasiones parece una carga para el equipo; que Steve Nash no está acostumbrado a jugar con un jugador al estilo Kobe Bryant; que Pau Gasol ha sido el más perjudicado y en ocasiones parece una sombra del jugador que fue clave para gana dos anillos consecutivos. ¿Y Kobe Bryant? Pues a lo suyo. Llevando el peso del equipo. Gobernando. Dirigiendo. Anotando… y fallando.

En cuanto comenzó la mala racha de Lakers, Kobe se dedicó a tirar del carro él solito, convirtiéndose en uno de los máximos anotadores de la NBA y superando en numerosas ocasiones los 30 puntos. Sin embargo, para ello debía lanzar mucho, muchísimo; como se dice coloquialmente, se tiraba hasta “las zapatillas”. Para que nos hagamos una idea, el máximo anotador de la NBA, Kevin Durant ha lanzado 120 tiros menos que Bryant; y Carmelo Anthony, 2º en la clasificación de anotadores, ha realizado 167 lanzamientos menos. El resultado solía ser casi siempre el mismo: si Kobe anotaba 30 puntos o más, los Lakers perdían en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, si Kobe repartía más el juego y anotaba menos de esos 30 puntos, el porcentaje de victorias de los angelinos subía notablamente.

La Mamba Negra parece haber tomado nota de esto y en los dos últimos partidos se ha puesto el disfraz de jugón todoterreno: anotador, asistente y reboteador. En la victoria ante Utah Jazz por 102-84, Bryant anotó tan sólo 14 puntos (7/10FG), recogió 9 rebotes y repartió 14 asistencias. Un par de días después llegaban al Staples Center los todopoderosos Thunder, subcampeones de la NBA y aspirantes de nuevo a todo. Kobe volvió a repetir actuación: 21 puntos (8/12FG), 9 rebotes y otras 14 asistencias… y victoria en el bolsillo. El cambio en el juego de Bryant ha sido extraordinario para él y para el equipo, y en especial para Pau Gasol. El español, condenado al ostracismo y al banquillo ha realizado muy buenos partidos cuando Kobe se convierte en el Kobe de los dos anillos, penetrando, llevándose la defensa y asistiendo a Pau en la pintura, donde debe estar y donde hace daño de verdad. Las 28 asistencias en dos partidos seguidos es una marca que no lograba desde hace más de 10 años y una gran noticia para un equipo que necesita a su estrella más que nunca.

Parece que ya se ha dado cuenta de que el Kobe-System no siempre funciona. La pregunta es: ¿Será demasiado tarde? Por el bien del baloncesto y del espectáculo esperemos que no. Además, con Kobe Bryant nunca se sabe. Y si no, que se lo digan a los aficionados de Toronto Raptors aquella noche de 2008 y los 81 puntos de un jugador que ya es historia viva de la NBA…

Cosecha del ’95: Calidad de hierro

Hasta 4 jugadores drafteados en 1995 continúan con su carrera en la NBA. Una generación de auténticos titanes por los que parece que no pasa el tiempo. Echemos un vistazo a algunos de los mejores de esta genial cosecha…

 

#1.-Joe Smith. Elegido en el nº 1 del draft por Golden State Warriors, fue una gran decepción. Sus años en la Universidad de Maryland fueron muy buenos, promediando más de 20 puntos y 10 rebotes por partido, siendo nombrado el mejor jugador universitario del país, lo que le otorgó el mejor puesto en el draft. Su único buen año fue en su etapa como rookie, entrando en el mejor quinteto de la NBA. Todo lo demás, viajar y cambiar de equipo constantemente. Hasta por 12 equipos ha pasado este trotamundos (récord de la NBA), considerado por muchos uno de los mayores fracasos en la historia del Draft.

PROMEDIOS: 10.9 ppg, 6.4 rpg, 0.8 bpg.

PREMIOS: NBA All-Rookie First Team (1996)

ANILLOS: Ninguno.

            

#2.- Antonio McDyess. Drafteado por Los Angeles Clippers, fue inmediatamente traspasado a Denver Nuggets a cambio de Rodney Rogers y Brent Barry. Causó sensación en la liga durante sus tres primeras campañas, promediando casi 18 puntos y 9 rebotes por partido y con acciones espectaculares, machacando el aro gracias a un físico portentoso. En el año 2000 y tras una fantástica temporada de 20-10 con los Nuggets, fue seleccionado por el USA Team para disputar los Juegos olímpicos de Sidney, donde se llevó la medalla de oro. Un año después disputaría su primer y único All-Star Game. Cuando parecía que McDyess estaba en su mejor momento, se rompió el tendón rotuliano, lo que le mantuvo fuera de las canchas durante casi 2 temporadas. A su vuelta, nada fue igual. Pese a un gran año en los Pistons (2009), ya no tenía la potencia necesaria ni la calidad como para ser titular de ningún equipo. Se retiró en 2011 vistiendo la camiseta de los San Antonio Spurs.

PROMEDIOS: 12.0 ppg, 7.5 rpg,  1.1 bpg.

PREMIOS: NBA All-Rookie First Team (1996), NBA All-Star (2001), Medalla de Oro en Sidney (2000)

ANILLOS: Ninguno.

            

#3.- Jerry Stackhouse. “The Student” fue uno de los primeros en ser nombrado “sucesor de Jordan”. Compañero de Rasheed Wallace en los Tar Heels de  North Carolina, fue elegido por Philadelphia 76ers y ya en su año rookie lideró al equipo en anotación con 19.2 ppg. Al año siguiente formaría uno de los mejores backcourts de la NBA con Allen Iverson, anotando más de 44 puntos por partido entre ambos. Tras ser enviado a los Pistons, fue en Detroit donde explotó como anotador insaciable, consiguiendo ser en 2001 el máximo anotador de la NBA, promediando 29.8 ppg. En 2006 alcanzaría Las Finales con Dallas, pero cayó derrotado ante los Heat de Wade y Shaquille. Tras unos últimos años pasando sin pena ni gloria por Milwaukee, Miami y Atlanta, este año juega en los Brooklyn Nets, en lo que supone su temporada nº 18 en la NBA.

PROMEDIOS: 17.4 ppg, 3.3 rpg, 3.4 apg.

PREMIOS: NBA All-Rookie First Team (1996), 2x NBA All-Star (2000-2001)

ANILLOS: Ninguno.

              

#4.- Rasheed Wallace. “Sheed” es otra de las perlas de North Carolina. Compañero de Stackhouse en los Tar Heels, fue seleccionado justo por debajo de su compañero por Washington Bullets, donde sustituiría a Chris Webber por su lesión. Poco después es traspasado a Portland, donde se convertirá en uno de los mejores hombres de la Liga promediando casi 20 puntos y 8 rebotes por partido en 2000 y 2001, siendo también seleccionado para disputar el All-Star Game. Tras un breve paso de un partido en los Hawks, Sheed llegaba a Detroit, un equipo al que hizo campeón en 2004 (4-1 vs. Los Angeles Lakers) y subcampeón en 2005 (4-3 vs. San Antonio Spurs). Tras perder las Finales de Conferencia vs. Celtics en 2009, ficha por Boston, con quien llegaría a Las Finales de 2010 que se llevaron los Lakers  de Kobe y Pau (4-3). Tras el 7º partido anuncia su retirada; sin embargo, el 3 de octubre de este año vuelve a la NBA y ficha por los Knicks, donde es un auténtico ídolo. Hay que decir, que Sheed es uno de los jugadores más sancionados por técnicas en la historia de la NBA, lo que dice mucho de su carácter.

PROMEDIOS: 14.6 ppg, 6.7 rpg, 1.3 bpg.

PREMIOS: NBA All-Rookie First Team (1996), 2x NBA All-Star (2000-2001)

ANILLOS: 1-Detroit Pistons (2004)


               

#5.- Kevin Garnett. “KG” es el mejor jugador del Draft ‘95 y uno de los mejores de la historia. Se convirtió en el primer jugador desde 1975 en ser drafteado directamente desde el instituto, sin pasar por la universidad, lo que provocó una gran controversia en la NBA. Además, fue el jugador más joven en debutar en la NBA con 19 años y 11 meses. En 1997 clasifica a los Timberwolves para PO por 1ª vez en su historia, y crea con Stephon Marbury una de las mejores parejas de la liga. A partir de ese año, se convierte en el jugador franquicia, consiguiendo más de 20 puntos y 10 rebotes por partido durante sus 9 años siguientes en la franquicia. Tras conseguir clasificar a Minnesota durante 8 años seguidos, en 2004 pasan de ronda por 1ª vez en su historia y llegan hasta Finales de Conferencia, donde pierden con Los Angeles Lakers (4-2). Ese año es el mejor de su carrera, promediando 24 ppg. y 13.9 rpg, y llevándose el MVP de la Regular Season. En 2007 y con los Timberwolves en plena decadencia, KG ficha por los Boston Celtics, en lo que se denomina el Big-Three junto con Paul Pierce y Ray Allen. Ese año consigue su primer y único anillo de campeón, doblegando a los Lakers (4-2) y haciendo unos fantásticos Playoffs (20.4 ppg y 10.5 rpg.). Dos años después vuelve a disputar unas Finales contra el eterno rival, pero esta vez el anillo viaja a Los Angeles (4-3) por 2º año consecutivo. El 30 de enero de 2012 firma un nuevo contrato por 3 años con los Celtics, por lo que “The Big Ticket” tiene cuerda para rato… Cabe destacar que en 2009 la prestigiosa revista Slam Magazine le incluye en el puesto nº30 de los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA.

PROMEDIOS: 19.3 ppg, 10,6 rpg, 1.5 bpg.

PREMIOS: 14x NBA All-Star (1997-2011), MVP (2004), Defensive Player of the Year (2008), All-Star Game MVP (2003), 4x NBA All First Team (2000, 2003, 2004, 2008), Medalla de Oro en Sidney (2000)

ANILLOS: 1-Boston Celtics (2009)


 

#10.- Kurt Thomas. Elegido por Miami Heat, nunca destacó como lo hiciera en sus años universitarios en la Universidad de Texas. Tras un buen año rookie (9 ppg y 6 rpg.), sus dos siguientes años fueron efímeros, jugando 18 partidos en Miami y tan sólo 5 en Dallas el año siguiente. En 1998 es traspasado a los New York Knicks, donde ocupa el puesto de center titular y consigue llegar a las Finales, donde caerían contra San Antonio Spurs (4-1). En los knicks desarrollaría gran parte de su carrera (7 años) en lo que serían sus mejores años, llegando en la temporada 2002-03 a 14 ppg. y 8 rbg. En 2005 es traspasado a Phoenix y a partir de ahí, sus números bajarían notablemente, pasando los siguiente años por Seattle, San Antonio, Milwaukee, Chicago y Portland, hasta esta temporada donde firmaría por el club de su vida, los Knicks.  Además, Kurt Thomas es el jugador más viejo en activo de la NBA (un día más que Grant Hill).

PROMEDIOS: 8.3 ppg, 6.8 rpg, 0.8 bpg.

PREMIOS: Ninguno.

ANILLOS: Ninguno.

                   

#21.- Michael Finley. Tras cuatro fantásticas temporadas en la Universidad de Wisconsin, fue drafteado por Phoenix Suns y en su año rookie no defraudó, promediando 15 ppg. y siendo inlcuido en el Mejor Equipo Rookie del año. Tras dos temporadas en Arizona, es traspasado a Dallas Mavericks a cambio de un tal Jason Kidd, donde formaría un Big-Three con Steve Nash y Dirk Nowitzky. En Texas viviría los mejores años de su carrera, promediando más de 20 ppg. y siendo seleccionado para el All-Star Game en 2000 y 2001, además de ser seleccionado por el USA Team para el Mundial de Indianápolis. En 2005 es cortado por los Mavs por razones económicas (luxury taxes) y ficha por San Antonio Spurs, donde ocupa un papel mucho más secundario y logra el anillo en 2007, al vencer a los Cleveland Cavaliers (4-0). Finley finalizaría su carrera en 2010, cuando ficha por los Boston Celtics.

PROMEDIOS: 15.7 ppg, 4.4 rpg, 2.9 apg.

PREMIOS: NBA All-Rookie First Team (1996), 2x NBA All-Star (2000, 2001)

ANILLOS: 1-San Antonio Spurs (2007)

Como mención especial, uno de los mejores jugadores europeos de la historia y que nunca jugó en la NBA:

               

#51.- Dejan Bodiroga. Drafteado por Sacramento Kings en 2ª ronda, declinó la posibilidad de jugar en la NBA, permaneciendo en Europa y haciéndose un nombre a nivel continental y mundial. Sus primeros años fueron en Italia, en el Pallacanestro Trieste, donde alcanzaría la final de la Copa Korac en 1994. A finales de esa temporada ficha por el Olimpia Milano, con el que llegaría a otra final de Korac y se daría a conocer al mundo. En 1995 disputa con Yugoslavia el Europeo, donde vencen en la final a Lituania. Al año siguiente gana la Liga Italiana y consigue la medalla de plata en los JJ.OO de Atenas. A finales de ese año decide cambiar de aires y ficha por el real Madrid de Obradovic, done estará 2 años sin títulos pero se consagra como un fantástico jugador. Es en los siguientes años cuando consigue sus mayores éxitos a nivel colectivo, ganando 3 Euroligas casi consecutivas, dos de ellas en el Panathinaikos y otra más en el F.C.Barcelona, donde también ganará 2 Ligas ACB. En 2005 vuelve a Italia, a la Virtus Roma donde acabará su carrera, anunciando su retirada en junio de 2007, con multitud de títulos de club y con la Selección de Yugoslavia, una de las mejores selecciones de la historia. Es considerado por mucho el mejor jugador Yugoslavo de la historia. Además, es primo segundo de un tal Drazen Petrovic. Ahí es nada…

PREMIOS: MVP Liga ACB (1998), MVP Mundial (1998), MVP Liga Griega (1999), 2x MVP Final Four Euroliga (2002, 2003), 3x All-Euroleague First Team (2002, 2003, 2004), MVP Copa del Rey (2003), MVP Supercopa ACB (2004)

TÍTULOS CLUB: Liga Italiana (1996), Copa Italiana (1996), Recopa de Europa (1997), 3x Liga Griega (1999, 2000, 2001), 3x Euroliga (2000, 2002, 2003), 2x Liga ACB (2003, 2004), Copa del Rey (2003), Supercopa ACB (2004)

TÍTULOS SELECCIÓN: Medalla de Plata en JJ.OO Atlanta (1996), 2x Medalla de Oro Mundial (1998, 2002), 3x Medalla de Oro Eurobasket (1995, 1997, 2001), Medalla de Bronce Eurobasket (1999).

Jamal Crawford, el enemigo de los Playoffs

Un buen amigo (y peor persona) me hablaba hoy sobre la carrera de Jamal Crawford, un genial jugador que ha tenido la mala suerte de no caer en un equipo con aspiraciones al anillo… hasta este año.

Son ya 13 temporadas las que lleva compitiendo al máximo nivel y con unos números fantásticos para alguien acostumbrado a ser suplente. De hecho ya fue considerado el Mejor Sexto Hombre de la Liga en 2010 cuando jugaba en los Atlanta Hawks, donde promedió 18 puntos por partido saliendo desde el banquillo.

                             

Elegido en el Draft de 2000 en el puesto #8 por Cleveland Cavaliers, fue traspasado inmediatamente a unos Chicago Bulls en estado de reconstrucción tras las marchas de Michael Jordan, Scottie Pippen, Phil Jackson y todo el equipo campeón del 98. Con hasta 8 rookies y 2 sophomores en el roster, los Bulls hicieron la 2ª peor temporada de su historia, con 15 victorias y 67 derrotas, convirtiéndose en el peor equipo de la NBA, pese a contar en sus filas con el nº1 del Draft del año anterior, Elton Brand. Crawford contó muy poco para el entonces entrenador Tim Floyd, disputando 8 partidos como titular y 17 minutos por partido para promediar unos pobres 4.6 puntos por partido. Durante 4 temporadas estuvo en la franquicia de los Bulls, pero no fue hasta su último año (2003-04) cuando destacó como gran jugador, siendo ya el shooting guard titular y anotando una media de 17.3 ppg, incluyendo una actuación espectacular ante los Raptors el 11 de abril, cuando anotó 50 puntos. Pese a su mejoría en el juego y sus buenos números, al final de esa temporada Crawford fue traspasado junto con su compañero Jerome Williams a los New York Knicks, a cambio de Dikembe Mutombo, Othella Harrington, Frank Williams y Cezary Trybanski. Un cambio que le salió horroroso a la franquicia de la ciudad del viento, como se puede intuir por los jugadores traspasados y su posterior repercusión. Durante su etapa en los Bulls (2000-04), Chicago no se clasificó para Playoffs.

                             

Llegaba a la capital del basket con una buena carta de presentación, siendo titular en 67 de los 82 partidos y anotando casi 18 puntos por partido. Fue en la temporada siguiente (2005-06) cuando cambió su rol a 6º hombre bajo la dirección de Larry Brwon, bajando sus promedios a 14 ppg. Corrían malos tiempos por la Gran Manzana y un año después era Isiah Thomas el que se sentaba en el banquillo Knickerbocker, sin cambiar demasiado las cosas y con un Crawford que se perdía parte de la temporada por lesión, disputando 59 partido y promediando unos fantásticos 17.6 ppg. La temporada 2007-08 fue la mejor de sus carrera, anotando 20.6 ppg y consiguiendo su récord de anotación personal, con 52 puntos y 8 triples el 26 de enero de 2007. Cuando se habían disputado tan sólo 11 partidos de la temporada siguiente, Jamal Crawford era traspasado a los Golden State Warriors a cambio de Al Harrington. Durante su etapa en los Knicks (2004-08), New York no se clasificó para Playoffs.

                                       

Llegaba a los Warriors, el equipo del run-and-gun que le venía a las mil maravillas a Crawford por su estilo de juego, su velocidad y su gran tiro exterior. Tras una temporada donde Golden State se convirtió en uno de los preferidos de la NBA debido al #WeBelieve, Crawford esperaba poder repetir éxito, pese a la baja del jugador franquicia, Baron Davis, pero con Stephen Jackson, Monta Ellis y Corey Maggette como grandes puntales. Disputó 54 partidos en el equipo de Oakland, todos como titular y promediando casi 20 ppg. Además, el 20 de diciembre de 2008 entró en la historia de la liga al anotar 50 puntos en la victoria sobre los Bobcats y convertirse en el 4º jugador de la NBA en anotar +50 puntos en 3 equipos diferentes tras Wilt Chamberlain, Bernard King y Moses Malone. Al final de la temporada fue traspasado a Atlanta Hawks a cambio de Acie Law y Speedy Claxton. En su año en los Warriors, no se clasificó para Palyoffs.

      

Jamal llegaba a una franquicia que había disputado los playoffs los dos últimos años y era su gran oportunidad para debutar en postemporada. El 5 de febrero de 2010 conseguía un nuevo récord de la NBA, anotando su 24ª jugada de 3+1, superando al mítico Reggie Miller. El escolta disputó una genial campaña, promediando 18 ppg. y ganando el premio a Mejor Sexto Hombre del Año. Los Hawks, con un equipo formado por Joe Johnson, Josh Smith, Mike Bibby, Al Horford y el propio Crawford hicieron un récord de 53-29, siendo el 3º mejor equipo de la Conferencia Este y clasificándose para Playoffs por tercer año consecutivo. Sería la primera vez que Jamal Crawford jugaría en postemporada, ganando en primera ronda a los Bucks (4-3) pero siendo barridos en semifinales de conferencia ante los Orlando Magic (4-0). Ese año ganaría el premio a Mejor Sexto Hombre de la NBA. El año siguiente volvió a hacer un gran papel, promediando 14.2 ppg. y en la lista a posible Mejor Sexto Hombre, galardón que finalmente recayó en el laker Lamar Odom. Por segundo año consecutivo Crawford jugaría los Playoffs, venciendo en primera ronda a los Orlando Magic (4-2) pero perdiendo de nuevo en semifinales ante los Chicago Bulls (4-2).

          

Tras dos fantásticas temporadas en Atlanta, el escolta era traspasado a Portland Trail Blazers, un equipo en constante reconstrucción y que llevaba 3 años seguidos entrando en Playoffs ( y cayendo en primera ronda). Con un promedio de casi 14 ppg. saliendo desde el banquillo, Crawford volvió a ser de los mejores sextos hombres de la Liga, esta vez superado por la barba, James Harden. Sin embargo, y como venía siendo habitual en su carrera, en su año de Portland no se clasificó para Playoffs.

                         

Comienza una nueva temporada y un nuevo equipo para Jamal Crawford. Los Angeles Clippers siguen creando un equipo campeón alrededor de Chris Paul y Blake Griffin,  y pocos jugadores hay como Jamal que aporten tanto saliendo desde el banquillo. El comienzo de temporada promete para el escolta, promediando más de 20 puntos por partido y siendo vital en el buen récor de los Clippers por el momento (8-3). Puede ser el momento ideal para que Crawford consiga un anillo, porque la postemporada parece asegurada. Aunque echando la vista atrás en su carrera, los Playoffs y el jugador nunca se han llevado bien…

“La vida puede ser maravillosa”

“¡Qué tal, bienvenidos al club, a este curso baloncestístico…!”

Mi primer recuerdo de un partido de NBA fue con mi hermano, sentados en el sofá del salón, con el VHS grabando y con una pareja muy singular al otro lado de la pantalla. El comentarista era un joven con estilo despeinado, muy sabidillo y con una clase fantástica. A su lado, un narrador único, con sus gafitas de los 80, una calva brillante y un estilismo, más bien, extremo. recuerdo hablar con mi hermano sobre sus pajaritas, sobre dónde las habría comprado y por qué iba vestido de aquel modo.

Este hombre no paraba de poner apodos a los jugadores: “Cruella de Vil”, “Chocolate Blanco”, “Memorias de África”, “American Graffiti”, “Melodía de Seducción”, “Hilo de seda” o “La Máscara”… Además, usaba frases como “Vaya piedra!”, “¡Pincho de merluza!” o “¿Por qué todos los jugones sonríen igual?”.

Cada partido era una nueva aventura, gracias a esa extraña pareja, y por supuesto a esos jugones de los 90: “Aerolíneas Jordan”, “Scoooooooootie”, “La informática a su servicio Stockton”, “1,2,3,4,5,6,7…Mambo Malone!”, “In the ghetto Payton”, “Barba Azul Kemp” o “In the Navy Robinson”. Eran unas retransmisiones especiales, de un baloncesto único y con una intensidad nunca vista.

Los canastones de Jordan, los “pick ‘n roll” de Stockton y Malone, la clase de Allan Houston, los “pinchos de merluza” de Dikembe Mutombo, la intensidad de Gary Payton, los triples de Reggie Miller o las frivolidades de Dennis Rodman. Esos momentos de partido donde el genial narrador comenzaba a hablar con su compañero sobre lentejas, música jazz, las animadoras o de si había salido la noche anterior de fiesta. Esos triples eternos (“triiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiple”) seguidos de una metralleta interminable (“ratatatatatatatatatatatatata”), o los mates capaces de destrozar en mil añicos los aros de cualquier cancha de la NBA (“brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr…qué bestia!”). Todas esas frases, todos esos detalles que siempre terminaban en un “Daimiel”

¿Quién no recuerda su narración de “The last shot” de MJ en el 6º partido de las Finales vs Utah Jazz? ¿O cómo vivía las acciones del gran Reggie Miller? ¿El bestial mate de Pau sobre KG con el que se dio a conocer en la NBA?

¿Qué chaval al que le gustaba el basket no ha utilizado alguna vez una de sus frases? ¿Y cuántos de los que tuvimos el privilegio de conocerle y escuchar sus retransmisiones, no lo seguimos haciendo hoy en día? Porque los jugadores han cambiado, el  estilo de juego también, pero los pinchos de merluza, las piedras y los jugones, están más vivos que nunca. Y Antoni Daimiel, que nos sigue recordando que cualquier tiempo pasado fue mejor. Que una vez hubo un genio de las retransmisiones del basket en este país. Un jugón que enamoró a muchos chicos como yo que comenzaban a interesarse por el fascinante mundo de la NBA. Una pajarita eterna que, 3 años después, sigo echando de menos.

Y termino como él siempre decía: “Sean felices, porque la vida puede ser maravillosa”

Gracias por todo, jugón!

D.E.P. Andrés Montes

Nick Van Exel, “The Quick”

Los Angeles Lakers son los grandes favoritos al anillo. No hay dudas. Las adquisiciones del 2 veces MVP de la Regular Season y uno de los mejores bases de los últimos años, Steve Nash, y la del mejor pívot de la Liga, Dwight Howard, coloca a la franquicia californiana como principal favorita a llevarse el anilllo, lo que significaría el 6º de Kobe (igualando a Jordan) y el 3º de Pau Gasol.

Corren buenos tiempos en Los Angeles. Sin embargo, no siempre ha sido así. Durante los años 90, los púrpura y oro se intentaban sobreponer a la retirada de su buque insignia, Magic Johnson, y comenzaban una travesía por el desierto que duraría casi un lustro. Sin embargo, y pese a los malos resultados, hay un jugador que sigue siendo recordado con cariño por el aficionado Laker. 

En el Draft de 1993, Los Angeles Lakers eligen en 10ª posición de 2ª ronda a Nick Van Exel, un rápido base procedente de la Universidad de Cincinnati, donde gracias a su visión de juego y especialmente a su acierto en triples, consiguió meter a su universidad en la Final Four de la NCAA en el 92. Nick pronto se hizo con el puesto de base titular, destacando por su forma de proteger el balón a la hora de penetrar y sobre todo, por su eléctrica velocidad, por lo que le bautizaron con el sobrenombre de “The Quick”. Además, tenía una técnica de tiros libres poco vista hasta entonces, lanzando unos 30 cm. por detrás de la línea, pero con gran efectividad.

Nick realizó un gran año su primera temporada, promediando 13.6 puntos y casi 6 asistencias por partido y siendo incluido en el 2º Equipo Ideal de rookies de 1994. Su mejor año sería el último vistiendo el uniforme de los Lakers, en 1998, siendo elegido para disputar el All-Star de New York, anotando 13 puntos en 20 minutos. Además, allí coincidió con otros 3 compañeros de equipo, Eddie Jones, Kobe Bryant y Shaquille O’Neal. Al final de esa temporada abandonaría los Lakers para recalar en los Denver Nuggets.

Pero si por algo es recordado Van Exel es por su acierto y templanza en los momentos calientes, en los que solía aparecer con una canasta imposible o un triple “at the buzzer”. En el 5º partido de las Semifinales de la Conferencia Oeste vs. San Antonio Spurs, Van Exel se echó el equipo a la espalda y fue el héroe total. A falta de pocos segundos para el final, enchufaba un triple que mandaba el partido a la prórroga. Y ya en la prórroga, volvía a repetir con un triple a una sola pierna (al más puro estilo Marcelinho Huertas) a falta de tan solo 0.3 segundos, dando la victoria a Los Lakers, que finalmente perderían la serie en el 6º partido.

                       

Además, Nick Van Exel puede estar orgulloso. El base tiene el gran honor de ser el último Laker en anotar una canasta en el mítico Boston Garden, el 20 de enero de 1995. Y ¿qué mejor forma de hacerlo con un triple en el último segundo que daba la victoria a los Lakers? Por ello, siempre ocupará un rinconcito en la historia de una de las grandes franquicias de la NBA.

Los Angeles caídos…

La franquicia más importante de la NBA está de capa caída. El púrpura y oro ha dejado de brillar. Por segunda temporada consecutiva Los Angeles Lakers han caído en semifinales de la Conferencia Oeste. Tras una temporada convulsa, con nuevo entrenador incluido, la franquicia angelina se toma vacaciones antes de tiempo, pero lo triste es que no sorprende a nadie.

Desde la dolorosa derrota ante los Mavericks en los Playoffs del año pasado, los rumores y malos rollos no han dejado de surgir en los Lakers. La marcha de su mejor hombre de banquillo, Lamar Odom, fue el comienzo del declive. Los continuos rumores sobre el traspaso de Pau Gasol dirección New Orleans o Houston en busca de un base puro como Chris Paul o la llegada del pívot más dominante de la Liga, Dwight Howard, no hicieron sino mover aún más los cimientos del equipo de Hollywood. Además, uno de los buques insignias de los últimos 5 anillos de los Lakers y su capitán, Derek Fisher, era traspasado a un rival directo, los Oklahoma City Thunder, a la postre verdugos de los angelinos.

El primer año de la era post Phil Jackson no ha podido ser peor. Muy irregular durante la regular season, con problemas para eliminar a los Nuggets en 7 partidos en primera ronda, y la aplastante derrota frente a OKC en semifinales. Mike Brown nunca ha llegado a conectar con sus jugadores y eso se nota. Se ha pasado del triángulo ofensivo de Jackson que le dio 11 anillos como entrenador de los Bulls y Lakers, al “sistema Kobe”, véase, balones a Kobe Bryant y que se la juegue el 24. Y pese a ser el segundo máximo anotador de la temporada, sólo por detrás de Kevin Durant, no ha sido suficiente para hacer de los Lakers un equipo campeón. ¿La razón principal? Que un jugador puede ganar partidos, pero es  un equipo el que gana títulos. Y los Lakers carecen de lo segundo. Pau Gasol ha dejado de ser el escudero perfecto de Bryant, en parte por la inestabilidad por los rumores de sus salida y en parte por el sistema de juego, que le mantiene más alejado de la pintura, su sitio natural, y su rol pasa a ser más defensivo y de pase. Andrew Bynum ha demostrado en determinados partidos que si se lo tomara más en serio y tuviese la cabeza mejor amueblada, sería uno de los mejores pívots de toda la NBA, pero no ha dado ese salto de calidad que se lleva esperando de él en los últimos 4 años. Metta World Peace ha sido el de siempre, con una gran defensa, irregular en ataque y con la locura digna del Ron Artest de siempre. Ramon Sessinos fue fichado tras la salida de Fisher como el base puro que necesitaban, pero no ha dado el nivel esperado. ¿Y qué decir del banquillo? Mike Brown no ha contado ni con la mitad de los jugadores de banquillo…pero tampoco es de extrañar. Matt Barnes, Steve Blake, Jordan Hill, Troy Murphy, Devin Ebanks, Josh McRoberts… un elenco de jugadores sin la calidad suficiente para hacer campeones a una franquicia histórica.

Ahora toca echar la vista atrás, pensar qué cosas se han hecho mal y hacer una limpieza exhaustiva, que empezará por la salida de algunos hombres importantes como Bynum o Gasol. Toca empezar de  cero. Toca levantar el vuelo de este ángel caído…

Goodbye New Jersey! Hello Brooklyn!

Los New Jersey Nets abandonan Newark después de 35 años. Grandes jugadores han vestido su camiseta: Buck Williams, Julius Erving, Drazen Petrovic, Jason Kidd y su séquito… hasta Deron Williams.

En los años dorados de los Nets, entre 2001 y 2003, llegaron a dos Finales de la NBA, pero cayeron derrotados en ambas. Incluso en mayo de 2002 fueron declarados por la prestigiosa revista Slam Magazine”, como el Mejor Equipo del Mundo.

Un equipo formado por Jason Kidd, Keith Van Horn, Kerry Kittles, Todd McCulloch y un brutal Kenyon Martin, con uno de los mejores sextos hombres de la liga, Richard Jefferson. Tras eliminar en una gran serie a los Boston Celtics en las Finales de Conferencia, fueron barridos en la final por Los Ángeles Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant.

El año siguiente traspasaron al veterano Van Horn y ficharon a Dikembe Mutombo, un jugador muy importante en la pintura. Un traspaso aparentemente acertado, si no fuera porque Mutombo se pasó casi toda la temporada lesionado y no contó apenas para Byron Scott en los Playoffs. Aún así, y tras barrer a los Pistons en las Finales de Conferencia, cayeron derrotados por 4-2 ante los San Antonio Spurs, que conseguían así su tercer anillo en 6 años.

Con la llegada en 2005 de Vince Carter, parecía que los nets volverían a lo más alto… pero no fue así. Y no tiene tintes de cambiar mucho el panorama viendo el equipo hoy en día. Un equipo perdedor, sin grandes estrellas (se salvan Deron Williams… y ¿Gerald Wallace?) y con los jugadores con ganas de irse de la franquicia. Tras la negativa de Howard de fichar por los Brooklyn Nets y formar pareja con Deron, el base ha pedido que le traspasen.

El hecho de mudarse a Brooklyn será beneficioso, pues la franquicia necesita un lavado de cara una nueva identidad. Veremos si los Nets en su nueva casa nos vuelven a dar espectáculo como antaño, y hacen honor a una camiseta vestida por algunos de los mejores jugadores de la historia….

“Esta noche Dios se ha disfrazado de Michael Jordan” - Larry Bird

Tal día como hoy hace 26 años, un joven Michael Jordan anotaba 63 puntos en el Boston Garden a los Celtics en Playoffs, consiguiendo un nuevo récord en la NBA.

Madison Square Jordan

Madison Square Garden = Espectáculo

Michael Jordan = Espectáculo

Madison Square Garden + Michael Jordan = El mayor espectáculo del mundo!

El Madison es un pabellón especial, donde se respira baloncesto, la meca de la NBA. Muchos son los jugadores que adoran jugar allí y donde han hecho algunos de sus mejores partidos, desde Reggie Miller hasta LeBron James. pero hay uno que se consagró allí y siempre, siempre, dio espectáculo. ¿Su nombre? Michael Jordan.

Hoy analizaremos algunas de sus mejores actuaciones en el MSQ. Enjoy!

8 de noviembre de 1984

Un joven rookie llamado Michael Jordan disputaba su séptimo partido en la NBA y visitaba por primera vez el MSQ. Jordan anotaba 33 puntos con un último cuarto excepcional, dando la victoria a los Bulls (106-121). Después de fallar su primer tiro (una bandeja fácil) anotaba sus 5 siguientes lanzamientos. M.J añadió a su estadística 5 asistencias, 2 tapones y 3 robos de balón. El Madison aplaudió a un joven Jordan que llegó a recordar en algunas acciones al mismísimo Julius Erving.

1 de noviembre de 1986

En el primer partido oficial de Michael tras la lesión en su pie izquierdo que le costó perderse 64 partidos la temporada anterior, M.J pulverizó el récord del Garden de anotación individual por parte de un rival de los Knicks, alcanzando ¡50 puntos! para darle la victoria a los Bulls por 103-108. Jordan falló sus primeros 8 lanzamientos, anotando tan sólo tres tiros libre en el primer cuarto. En el segundo periodo comenzó su festival de penetraciones y mates, y el comentarista de la TV del Madison John Andariese le preguntó a su compañero Greg Gumbel sobre el que podría ser el próximo dominador de la NBA en uno-contra-uno: “¿Cómo describirías esto?”. Gumbel contestó: “TGFTV, John. TGFTV” (TGFTV=Thanx God For The Video). El espíritu competitivo de Jordan quedó claro a falta de tan sólo dos segundos para el final, cuando ejecutó dos tiros libres. Convirtió el primero, poniendo a los Bulls 4 arriba y ganando el partido; pero tras lanzar el segundo tiro libre, miró el balón en el aire y sin emitir ningún sonido se le leyó en los labios “¡Come on!” ¿Vamos? Había ganado el partido y llevaba 49 puntos! Pero es lo que tiene Michael, un jugador insaciable…

19 de abril de 1988

Michael Jordan anotó 47 puntos y logró que los Bulls vencieran a los Knicks (118-121) y alcanzaran las 50 victoria en Regular Season por primera vez desde que estaba en la franquicia de Illinois. 1988 fue una temporada excepcional para Jordan que logró por primera vez el MVP de la temporada regular, el MVP del All Star, el concurso de mates, el título a Mejor Defensor y lideró al NBA en anotación. De ese partido se recuerdan algunas jugadas memorables, como el mate de Air sobre Pat Ewing con su rodilla casi en la cabeza del pívot (“Bienvenidos a las aerolíneas Jordan”). M.J anotó 18 tiros de 27 lanzamientos y consiguió anotar 11 puntos en los primeros 3 minutos del último cuarto. Rick Pitino, el por entonces entrenador de los Knicks resumió el partido esa noche de Michael: “Jordan ha estado imparable. Era como Superman y yo no tenía ninguna kriptonita a mano”. Antes de este partido, disputado la noche del martes, Jordan padecía un proceso gripal que le impidió entrenarse el lunes y que no le permitió dormirse hasta las 4 de la madrugada anterior al choque. ¿Moraleja? Cuando Jordan sufre antes del partido, sus rivales sufren durante el partido… (que se lo digan a los Jazz en el “flu game”).

2 de junio de 1993

Decisivo quinto partido de la Finales de la Conferencia Este. 3-2 vencen los Bulls. Racha de 27 victorias seguidas de los Knicks en el Madison. Tras haber anotado 54 puntos en el cuarto partido en Chicago le comentó al periodista Ahmad Rashad que esperaba pasar más el balón en el siguiente choque y que debía generar más de 10 asistencias. Michael finalizaría el quinto partido con un triple doble de 29 puntos (17 puntos seguidos en 14 minutos), 10 rebotes y… ¡14 asistencias!, siendo vital en la victoria de los Bulls (94-97).

28 de marzo de 1995

Eran 17 meses retirado y tan sólo el quinto partido tras su regreso. Jordan visitaba el MSG y anotaba ¡55 puntos! Michael anotó casi la mitad de los puntos de su equipo en la victoria de los Bulls 111-113, y logró la asistencia definitiva tras darle un pase a Bill Wennington que cruzó la zona sin defensa hasta que Michael conectó con él. Jordan acabó desmoralizando y humillando a su defensor, John Starks, y declaró tras el partido: “Creo que se olvidó de cómo defenderme. He logrado canastas muy fáciles”. Jordan batió el récord que obtuvo 9 años antes de más puntos logrados en el Garden por parte de un rival, anotando 21 de los 37 tiros que intentó.

8 de marzo de 1998

En su último partido en el MSG como jugador de los Bulls, Jordan anotaría 42 puntos, dando la victoria a su equipo sobre los Knicks (89-102). Pero ese partido es recordado por otra cosa. Michael Jordan se calzaría las mismas zapatillas con las que debutó en Liga en 1984.

9 de marzo de 2003

Último partido de Michael Jordan en el Madison Square Garden antes de su retirada definitiva como jugador. Ya en las filas de los Washington Wizards y con una edad de 40 añosm anotó 39 puntos y capturó 8 rebotes en una actuación soberbia, aunque no pudo lograr la victoria de los Wizards ante los Knicks (97-96). Pese a su extraordinario partido, Michael abandonó el MSG frustrado y no atendió a los periodistas al final del partido. Jordan estaba frustrado con sus compañeros, a los que recriminó durante varios momentos del partido, y comentaría después: “Cuando intentas tener un final perfecto no siempre sucede de la manera que lo piensas y la derrota por 97-96 ante los Knicks así lo demostró. La perfección sólo se alcanza cuando llegas al máximo de tus posibilidades.” La imagen más patética y dolorosa de Michael fue cuando durante un lance del partido se lanzó a por un balón suelto y se dio un golpe en la barbilla. M.J habló así del golpe: “Es muy frustante ver cómo un profesional de 40 años pone más interés en el campo que jóvenes de 20 años. No me dolió el golpe, sino el ver que no sirvió para que sirviese de motivación y reacción positiva”. Así era Michael Jordan, un ganador nato.

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